MICORRIZAS ARBUSCULARES : APLICACIÓN PARA EL MANEJO
SOSTENIBLE DE LOS AGROECOSISTEMAS

Gloria A. Corredor
H.*
Estudios desarrollados
en los cultivos de plátano, yuca y ñame de pequeños
y medianos productores de la Costa Atlántica, han demostrado
que existen varios limitantes relacionadas con el manejo fitosanitario,
agronómico y de comercialización de estos cultivos.
Estos limitantes
se han abordado implementando diferentes estrategias, lo que ha
permitido el establecimiento de un programa multidisciplinario
para abordarlas y solucionarlas, acercando nuevas tecnologías
al agricultor que permitan un desarrollo competitivo y sostenible
de su cultivo, el establecimiento de programas de desarrollo tecnológico,
permitirá conseguir un impacto final de tipo socioeconómico
en la región.
Dentro del desarrollo
del proceso productivo de semillas limpias de cualquier especie,
la etapa de adaptación de las plántulas bajo condiciones
de invernadero núcleo y vivero, es particularmente crítica,
y en general, un buen desarrollo del cultivo en el campo, reflejado
en el aumento de
los niveles de productividad, dependen en gran medida de los niveles
de adaptativos iniciales y nutricionales a los que la planta sea
sometida durante todo su ciclo, por lo que es necesario desarrollar
una estrategia que facilite y que asegure las dos etapas y lleve
a la obtención mayores rendimientos del cultivo.
Importancia
y Aplicación de las Micorrizas Arbusculares.
Que nos motiva
a la aplicación de micorrizas ?
En el año
2025, se prevé que la población para América
Latina y el Caribe alcanzará la cifra de 799 millones de
habitantes, con relación a 40 millones en 1985, es decir
que en 40 años prácticamente se duplicará
la población. Para satisfacer las crecientes demandas de
la región es necesario incrementar la producción
agropecuaria en una tasa cercana al 2% anual (Nores, 1992). Estas
demandas en producción podrán ser satisfechas mediante
aumentos en la productividad y/o a través de la incorporación
de nuevas tierras a la producción agropecuaria, las mayores
áreas con posibilidades de expansión agrícola
se encuentran localizadas en el trópico húmedo (1.500
millones/ha) (Grant, 1957; ICA, 1974; IGAC, 1983).
Colombia como país
tropical y por su alta biodiversidad, presenta ventajas naturales,
para la producción de especies como plátano, yuca
y ñame, las cuales se encuentran adaptadas a diversas regiones
naturales como la Región Caribe, el Piedemonte Llanero
y los Valles Interandinos.
El uso de tecnologías
apropiadas facilita que este enorme potencial pueda ser aprovechado
para la producción competitiva y sostenible de las regiones.
En la actualidad, la producción comercial para el consumo
en fresco o para la agroindustria requiere superar múltiples
limitantes, que se manifiestan a lo largo de toda la cadena productiva,
desde la selección de materiales genéticos adaptados
a condiciones agroecológicas especificas, en el manejo
de plantas propagadas a partir de vivero o por técnicas
de micropropagación al ser transplantadas a condiciones
de campo, debido al desconocimiento de los mecanismos de adaptabilidad
o aclimatación de estas especies, que se refleja en pérdidas
en la producción, uso excesivo de insumos fertilizantes
y pesticidas, que aumentan los costos de producción y afectan
la competitividad de estas especies, hasta la cosecha y poscosecha
que incluye procesos agroindustriales.
Adicionalmente,
la mayoría de las tecnologías existentes corresponden
a especies de plantas adaptadas a condiciones de zona templada
y subtrópico, como a zonas mediterráneas. Las especies
tropicales en su mayoría cuentan con escaso conocimiento
y poco desarrollo de tecnologías apropiadas, la mayoría
de las cuales han sido desarrolladas a partir del conocimiento
empírico de los productores y que debe ser revisado y validado
por la ciencia y la tecnología.
En condiciones naturales
la mayoría de las plantas tropicales adaptadas a diversos
nichos ecológicos se encuentran asociadas con microorganismos
del suelo, como micorrizas, estableciendo relaciones benéficas
(simbióticas). Esta estrategia de la evolución ha
sido muy exitosa, y a pesar de que su conocimiento se reporta
desde hace más de un siglo, solo durante las últimas
décadas el hombre a empezado a utilizarla en las producciones
hortícolas y frutícolas, donde existen evidencias
de su potencial y éxito para el desarrollo competitivo
y sostenible de estas especies. Adicionalmente, las nuevas tendencias
del mercado tanto mundial como regional, buscan ser más
cautelosas en lo referente a la aplicación de agroquímicos
y pesticidas en la agricultura, por los problemas que ocasionan
sobre la salud humana.
Dentro de la diversidad
de esos microorganismos del suelo, y sus diferentes interacciones,
se destacan grupos de relaciones positivas como el de algunas
asociaciones simbióticas micorrízicas, presentadas
entre las raíces de las plantas y ciertos hongos del suelo,
que juegan un papel clave en el ciclaje de nutrientes en el ecosistema
y en la protección de las plantas contra estrés
cultural y ambiental, que han demostrado efectos positivos en
la absorción de nutrientes, dentro los cuáles el
más estudiado a nivel mundial ha sido el fósforo.
Las principales limitantes para la absorción de fósforo
por las plantas son la baja disponibilidad de fósforo en
los suelos (deficiencia del nutriente y procesos de fijación)
y la baja movilidad del elemento que no permite que la planta
lo pueda absorber. Las micorrizas, permiten aumentar el área
de exploración de las raíces en el suelo, permitiendo
una mayor zona de contacto y por tanto de absorción de
nutrientes y agua, favoreciendo a las plantas que establecen relaciones
simbióticas con ellas.
En Colombia, la
aclimatación, la adaptación y la multiplicación
de los cultivos en diversas condiciones agroecológicas,
son las mayores limitantes para la producción sostenible
y eficiente. Los microorganismos tienen un gran potencial para
contribuir a la solución de múltiples problemas
de la agricultura, dentro de los cuales, los biofertilizantes
con base en Micorrizas Arbusculares (MA) son una alternativa para
reducir pérdidas en los procesos de multiplicación
de especies frutales, mejorar la aclimatación y nutrición
de frutales de importancia actual y potencial. Estas tecnologías
tienen aplicación en un gran número de especies,
incorporadas a la producción de semilla de buena calidad,
tanto a nivel de vivero como en el manejo de los materiales micropropagados
en el área de la biotecnología vegetal (Azcón
y Barea, 1.997).
Antecedentes Científicos y Tecnológicos.
Los estudios más
recientes, muestran los efectos benéficos de las Micorrizas
Arbusculares (MA) en el mejoramiento de la aclimatación
de plantas micropropagadas (manzana, durazno), en la reducción
de la mortalidad de plantas ornamentales y frutales, al crecer
en sustratos con bajos contenidos de fósforo y buena aireación,
que se reflejan en un incremento del peso seco de hojas y raíces,
así como una floración significativamente más
precoz utilizando micorrizas del género Glomus (mosseae,
intraradices y viscosum) que en plantas no micorrizadas, (Olivares
y Barea, 1991; Fortuna, et al., 1996).
En el ámbito
mundial, se reportan múltiples experiencias a cerca de
los beneficios de las micorrizas arbusculares (MA) sobre especies
frutales, donde frecuentemente se compara el crecimiento de plantas
micorrizas con no micorrizas, estas diferencias son atribuibles
a una mayor absorción de nutrientes, mayores niveles en
la producción de hormonas y mayores contenidos de clorofila
(Godar, Awasthi y Kaith, 1996; Lovelock, kyllo, et al., 1997).
Estas diferencias se han observado en especies tropicales como
Mora Excelsa, Prioria copaifera en Caribe (Trinidad y Tobago y
Panamá), y en múltiples árboles tropicales
de la familia Fabacea, dicotiledóneas y angiosperma (Torti,
et al., 1997). Otros autores reportan beneficios en especies como
Chirimoya (Azcón y Barea, 1997), en Tamarindus indica,
Parkia biglobosa, Sclerocarria birrea, Balanites aegipticae, Adansonia
digitata, Codyla pinnatta, Saba senegalensis, Landolfia heudelotti,
Dialium. guineensis, Anacardium occidentale, Afsellia africana,
y Aphala seneganensis.( Ba Amadou, 1998).
En Colombia, el
Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) inició
trabajos de investigación con micorrizas (MA) desde la
década de los 80, donde se evaluó su importancia
agronómica en cultivos tropicales como yuca y algunas pasturas.
Se iniciaron trabajos de recolección de hongos nativos,
aislamiento e identificación de micorrizas originarias
del Valle de Cauca, Llanos Orientales, entre otras.
Como resultado de
estas investigaciones se formó un Banco de Germoplasma,
y algunas recomendaciones relacionadas con su biodiversidad potencial
de uso en la agricultura. Existen también experiencias
positivas con la aplicación de inóculos de micorrizas
(Glomus, Scutellospora y Entrophospora) en frutales tropicales
como arazá (Eugenia sptipitata), borojó (Borojoa
sorbillis) y chontaduro (Bactris gasipaies) (Salamanca, et al,
1997). Sin embargo, se conoce muy poco en especies como mora,
lulo, uchuva, papaya. Aunque existen evidencias de su alta capacidad
de asociación con (MA), por lo que presentan un alto potencial
para mejorar la aclimatación de plantas propagadas en vivero
y posteriormente transplantadas a campo, donde frecuentemente
son sometidas a condiciones de estrés por nutrientes especialmente
fósforo y nitrógeno, estrés por sequía
y altas temperaturas, así como problemas por toxicidad
de compuestos de aluminio y sales entre otros.
Las técnicas
de cultivo de tejidos in vitro, entre ellas la micropropagación
o multiplicación clonal, han sido empleadas como metodologías
limpias que logran aumentar significativamente los niveles de
productividad de muchos cultivos. Después del enraizamiento
in vitro, las vitroplantas requieren un periodo de adaptación
en condiciones de vivero antes de ser llevadas a la plantación
definitiva. Las micorrizas arbusculares (MA) son importantes en
la supervivencia y crecimiento de muchas especies de frutales
micropropagadas: Durazno (Fortuna et al., 1992 y 1998), Piña
(Guillermin et al., 1992), Aguacate (Vidal et al., 1992), Uva
(Schubert et al., 1987, 1988, 1990), Manzana y Pera (Branzanti
et al., 1987; Granger et al., 1983), Fresas (Chavez et al., 1990;
Hrselova et al., 1989; Vestberg, 1992) y Plátano y Banano
(Ramcharan et al, 1995), yuca (Azcon - Barea, 1997). Las técnicas
de producción in vitro no sólo permiten la formación
de micorrizas (MA), sino que cuando ocurre durante fases tempranas
puede ser una estrategia para mejorar el crecimiento de plantas
(Gianinazzi et al., 1989). No hay reportes a nivel mundial de
utilización de micorrizas en especies de name (Dioscorea)
Las micorrizas (MA) pueden ser utilizadas en la agricultura en
forma de biofertilizantes tanto, en vivero o como durante el enraizamiento
de vitroplantas, constituyéndose así en una alternativa
valiosa para solucionar problemas de micropropagación,
aclimatación y nutrición de diferentes especies
de importancia en la agricultura y reduciendo al mismo tiempo
los costos de producción, ya que requieren una menor aplicación
de insumos fertilizantes, riego y pesticidas y a su vez permitiendo
de esta forma establecer sistemas de producción más
eficientes, precoces y productivos, que aumenten la sostenibilidad
de los cultivos.
De esta forma, estas
tecnologías pueden beneficiar y ser fácilmente transferidas
a técnicos y agricultores dedicados a la producción
de especies de importancia económica en la Costa Atlántica
como plátano, yuca y ñame, mediante el desarrollo
e implementación de metodologías de manejo y producción,
tanto de micorrizas arbusculares, así como también
la aplicación de humus de lombriz en módulos locales
artesanales establecidos en fincas de productores.
. Beneficios
por Aplicación de Micorrizas.
Las micorrizas son
asociaciones entre la mayoría de las plantas existentes,
con hongos benéficos, que permiten incrementar el volumen
de la raíz y por tanto permiten una mayor exploración
de la rizósfera y son consideradas los componentes más
activos de los órganos de absorción de nutrientes
de la planta, la que a su vez provee al hongo simbionte, de nutrientes
orgánicos y de un nicho protector.
Las asociaciones
simbióticas establecidas por las plantas y los hongos pertenecientes
a los Zigomicetos, orden de los Glomales, más conocidas
como micorrizas arbusculares, son consideradas en la actualidad
a nivel mundial como biofertilizantes, bioprotectores y bioreguladores
para la mayoría de cultivos y ya hacen parte del manejo
integrado de suelos y de plagas, así como del manejo de
los materiales micropropagados en el área de la biotecnología
vegetal (Azcón y Barea, 1.997).
Es ampliamente conocida
la multitud de ventajas que tiene una planta micorrizada con respecto
a una que no lo esté. Entre éstas ventajas, se encuentran:
· Contribución
a la nutrición mineral de la planta, en especial a su aporte
de fósforo, por absorción, translocación
y transferencia; en la nutrición nitrogenada de la planta,
y en la adquisición de otros nutrientes como zinc y cobre,
y se considera que probablemente. podrían translocar potasio,
calcio, magnesio y azufre
· Control biológico para algunos patógenos
provenientes de suelo, e incremento de la tolerancia de la planta
a patógenos.
· Efecto positivo sobre el desarrollo y distribución
de biomasa
· Mejoramiento de la tolerancia a condiciones de estrés
hídrico y salinidad
· Influencia sobre la fotosíntesis de la planta
hospedera
· Producción de hormonas estimulantes o reguladoras
de crecimiento vegetal
· Incremento en la relación parte aérea/raíz
de la planta micorrizada
· Aportes en recuperación de suelos por ser formadores
de agregados del suelo
· Uso potencial en suelos degradados o áridos en
programas de revegetación
· Interacción positiva con fijadores libres y simbióticos
de nitrógeno y otros microorganismos de la rizósfera
(Olivares y Barea, 1.991)
La simbiosis de
endomicorriza arbuscular debe ser considerada como un elemento
esencial para promover sanidad y productividad en los cultivos
de importancia económica como el que ocupa éste
proyecto. Beneficios máximos serán obtenidos si
se inocula con hongos micorrizógenos eficientes y si se
hace una selección de combinaciones compatibles de hongo
- planta - suelo. En general, cuanto más temprano se establezca
la simbiosis, mayor el beneficio.(Azcón y Barea, 1.997)
Importancia
del Fósforo (p) en las plantas.
El fósforo
es esencial para el crecimiento de las plantas y es absorbido
casi enteramente en forma inorgánica. No existe otro nutriente
que pueda sustituirlo. Es uno de los tres nutrientes principales,
(N, K). Aunque de los elementos primarios es el requerido en menor
cantidad, la disponibilidad de este, en la mayor parte de los
suelos agrícolas del trópico, es limitada (Bhat,1973).
El fósforo es constituyente de ácidos nucleicos,
fosfolípidos, vitaminas, es indispensable en procesos donde
hay transporte, almacenamiento y transformación de energía;
actúa también en la fotosíntesis, respiración,
división y elongación celular. Otras de sus funciones
son las de estimular la formación temprana y el crecimiento
de las raíces, intervenir en la formación de los
órganos de reproducción de las plantas; es vital
para la formación de semillas; acelera la maduración
de los frutos en los cuales generalmente se almacena en altas
concentraciones (Guerrero, 1991; Brokes, 1984).
El primer síntoma
por falta de fósforo es el de una planta atrofiada, las
hojas pueden deformarse, con deficiencias severas, se pueden producir
áreas necróticas en las hojas, frutos y tallos,
los síntomas generales son: germinación y crecimiento
lentos, el crecimiento de la parte aérea y de las raíces
se reduce. Tallos cortos y delgados, pérdida del color
verde del follaje y desarrollo de una coloración verde
azulosa, color púrpura en el follaje, al margen, posteriormente
estos pueden secarse y morir, las hojas son pequeñas, la
defoliación prematura comienza por las más viejas.
Las deficiencias de fósforo traen como consecuencia una
baja producción, del cultivo (Sánchez, 1981).
El origen tanto
orgánico como mineral del fósforo en el suelo, supone
que los procesos responsables del suministro a la planta sea de
naturaleza química y biológica. Esto supone que
la cuantificación de la disponibilidad de fósforo
para la planta sea particularmente difícil. El predominio
de una y otra forma en la solución del suelo depende del
pH; bajo condiciones ácidas predomina H2P04- y en condiciones
alcalinas HP4= existiendo un equilibrio entre las dos formas,
cuando el pH está cercano a la neutralidad. Ambas formas
son igualmente disponibles a las plantas, pero su concentración
en el suelo es muy pequeña (Guerrero, 1996; Fassbender,
1989).
Como funcionan
las Micorrizas en la planta ?
La colonización
del hongo a la raíz de la planta puede ser originada por
el micelio precedido por la germinación de esporas de resistencia
que permanecen en el suelo. Las clamidiosporas que resisten condiciones
adversas en el suelo, germinan frecuentemente a circunstancias
favorables, emitiendo un tubo germinal, tubo que muere a no ser
que encuentre y penetre con éxito en una raíz. La
presencia de un sistema micelial, integrado por dos fases, un
micelio externo, el cual coloniza el suelo, cuya extensión
puede ser considerable, sin embargo esta característica
varía, y un micelio interno que se ubica dentro de la corteza
de las raíces micorrizadas (Harley, 1983; Smith, 1988).
La presencia de
micelio externo constituye uno de los principales pilares de la
asociación, ya que estas hifas se desarrollan más
allá del suelo que circunda la raíz, trascienden
la rizósfera y transportan nutrimentos directamente a la
planta. Se presentan dos tipos de hifas extramatricales: las hifas
de avance "runer" en el suelo y las hifas absorbentes
(Harley, 1983).

Figura
78. Proceso de infección de las raíces con
micorrizas vesiculo arbusculares.
Las primeras son de paredes gruesas, grandes, con proyecciones
angulares muy definidas, las cuales siguen la trayectoria de las
raíces en el suelo, o en algunos casos, simplemente crecen
a través del suelo en busca de ellas; estas aunque absorben
nutrimentos, su función primordial aparentemente, es de
soporte y base permanente de la red micelial. Las hifas que penetran
las raíces se inician a partir de estas hifas de avance.
Las hifas absorbentes de paredes más finas, se desarrollan
a partir de las de avance y se dividen dicotómicamente
extendiéndose en el suelo, son las componentes del hongo
que absorben los nutrimentos para transportarlos al hospedero.
Su escaso diámetro les permite explorar los poros más
finos del suelo, especialmente cuando estos tienen altos contenidos
de arcillas y materia orgánica. No se conoce aún
la distancia a la cual puede extenderse. Dada la alta relación
área/volumen que genera su presencia, el micelio externo
de la endomicorriza arbuscular permite que la planta pueda explorar
intensamente un gran volumen de suelo (Baon, 1992).

Figura
79. Estructuras morfológicas de las micorrizas vesiculo
arbuscular
A partir del micelio
externo del hongo se pueden formar células auxiliares aisladas
o agrupadas, cuya función no se ha determinado totalmente
y grandes esporas de resistencia de paredes gruesas, las cuales
pueden sobrevivir por años y cuya germinación inicia
un nuevo ciclo de la simbiosis. El desarrollo de micelio interno
se inicia cuando una clamidospora entra en contacto con la raíz,
forman un apresorio, penetra la epidermis desarrollando hifas
que crecen intra e intercelularmente. Forman enrollamientos al
interior de algunas células del hospedero, extendiendo
la infección longitudinalmente en la raíz, penetran
a las células más internas de la corteza (Baon,1992).
En este lugar, a partir de hifas intercelulares, se forman ramificaciones
laterales que trascienden las paredes de las células del
hospedero, cuyo plasmalema se invagina y rodea totalmente la estructura
fungosa, la cual una vez en el interior de la célula, se
ramifica en forma dicotómica repetidamente, dando lugar
a una estructura tridimensional arborescente que se ha denominado
arbúsculo. En la zona de contacto hospedero-arbúsculo
se forma una matriz interfacial, en donde se ha comprobado ocurre
la mayor transferencia de nutrimentos entre los asociados.
Algunos géneros
de micorrizas arbusculares producen vesículas, las cuales
consisten en ensanchamientos de hifas, que se disponen inter o
intracelularmente, ocupando posiciones terminales o intermedias
en las hifas. Las vesículas se desarrollan posterior a
los arbúsculos, en las regiones más antiguas de
la infección y contienen material lipídico, por
lo cual se las ha aceptado comúnmente como órganos
de almacenamiento de algunos de los hongos micorrizógenos
arbusculares. Estas estructuras poseen una pared fina, que puede
espesarse en algunas ocasiones, transformándose en clamidiospora.
El hecho de encontrarlas asociadas con raíces viejas o
muertas, sugiere que también desempeñan un papel
como órganos de reposo o de propagación del hongo.
Esta estructura la forman todos los hongos micorrizógenos
arbusculares, con excepción de los géneros Gigaspora
y Scutellospora (Harley, 1983; Smith, 1988).
La asociación simbiótica beneficia a la planta con
un incremento en la altura, vigor, área foliar y mejora
el estado nutricional en la parte aérea. En la raíz
ocurren cambios anatómicos y citológicos. La asociación
ocasiona cambios en la organización celular del meristemo
apical y cilindro vascular de las raíces, en ellas se detienen
la actividad meristemática, haciendo decrecer el índice
mitótico medio y la síntesis de ADN Y ARN Formándose
un tejido parenquimatoso en los ápices radicales. En contraste,
los núcleos de las células corticales activados
por el hongo están totalmente diferenciados e involucrados
directamente con la cromatina en comparación con las células
no infectadas (Baon, 1992).
En las células
corticales colonizadas se realizan alteraciones en su organización
que varían de acuerdo a su localización, lo que
condiciona también al hongo. En conjunto, se ha encontrado
que la forma y el tamaño de los núcleos se ven influenciados
por la simbiosis, registrándose que se torna de mayor tamaño
que los de los controles no micorrizados, sin que esto sea el
resultado de una endorreduplicación del ADN, igualmente
se rodean durante periodos de máxima actividad del hongo
y se localiza centralmente.
Qué
es un Inoculante y como lo vamos a obtener ?
Un punto definitivo
en la utilización de las micorrizas es la obtención
de un inoculo que sea capaz de inducir en forma efectiva la infección
en el cultivo que se trata de beneficiar (Dehne, 1975).
Un aspecto importante
es el de establecer cuales son los propágulos de las micorrizas
vesículo arbusculares. Se acepta que en el suelo existen
3 tipos de inóculos, los cuales aunque con diferente grado
de capacidad de supervivencia y potencial infectivo, puede originar
la simbiosis y son : las grandes esporas de resistencia de los
hongos, las raíces micorrizadas, o sus fragmentos, procedentes
de plantas preexistentes y los agregados de hifas que sobreviven
en el suelo. El soporte experimental de estos hechos, es concluyente
en lo que se refiere a los dos primeros sistemas de inoculo aunque
es más problemático el tercero (Burbano, 1989).
Debe tenerse en
cuenta que uno de los grandes inconvenientes para la obtención
del biofertilizante a base de micorrizas es que este hongo se
propaga únicamente si se tiene una planta que le sirva
de hospedero, y lograr así su multiplicación. Por
lo tanto debe realizarse una cuidadosa selección de hospederos
y condiciones de clima y suelo para lograr este propósito,
pudiendo ofrecer al agricultor un producto confiable, que beneficie
el sistema productivo donde se aplique y a su vez conserve recursos
como suelo, agua y medio ambiente ya que no contiene productos
químicos contaminantes.
METODOLOGÍAS EMPLEADAS PARA EL ESTUDIO DE MICORRIZAS
ARBUSCULARES
Gloria Amparo Corredor H.*
Ana Maria Serralde *
Margarita Ramirez**
Para la evaluación de Hongos Micorrízicos arbusculares
(HMA) se han desarrollado diversas metodologías tendientes
al entendimiento de la ecología y funcionamiento de esta
asociación simbiótica.
Estas incluyen el
aislamiento de esporas a partir de suelo, la tinción diferencial
de raíces para evidenciar la colonización y metodologías
moleculares para la identificación y taxonomía.

Para una buena evaluación, es básico realizar un
muestreo que sea representativo. El muestreo debe hacerse a una
profundidad entre 0 y 20 cm en forma de "X" o "W".
Las muestras realizadas en los diferentes puntos de muestreo seleccionados
se deben mezclar y homogenizar completamente.
La muestra debe
secarse a temperatura ambiente hasta obtener el mínimo
de humedad. Se toman entre 10 y 100 gramos de suelo, según
las necesidades del estudio y se realiza
* Investigadoras
Programa Nacional de Recursos Biofísicos ,CORPOICA
Reg. 1
** Coordinadora Programa Nacional de Recursos Biofísicos,
CORPOICA Reg. 1
el aislamiento de las esporas presentes siguiendo la metodología
de tamizaje y centrifugación en gradiente de sacarosa.
Aislamiento
y Conteo de Esporas
o Interpretación de la interacción en relación
al éxito del proceso de esporulación
o Número relativo de esporas
o Dinámica de Poblaciones

Limitantes
o Número
de esporas puede variar de acuerdo a la estación
o El tiempo de esporulación varia de una tipo de
HMA a otro
o Dificultades en la identificación taxonómica
El método
utilizado para el aislamiento y conteo de esporas del suelo es
el descrito por Gerderman y Nicholson (1963) con algunas modificaciones.
Este método se basa en suspender una muestra de suelo en
agua corriente y pasarla por varios tamices de diámetro
descendente. Por lo general, se utilizan de 500, 250 y 100 m con
la finalidad de aislar las esporas lo más limpias posibles
y/o hacer el conteo. Cuando se realiza este método, se
debe tener mucho cuidado y evitar salpicaduras que puedan incidir
en los resultados.
a. Tomar de 1
a 10 gramos de suelo seco y colocarlos en un beaker de 250
ml, adicionando aproximadamente 100 ml de agua.
1. Agitar con ayuda
de un sheaker por 15 minutos. Después de transcurrido este
tiempo, adicione agua y viértalo sobre los tamices previamente
ubicados debajo de un fregadero.
2. Lavar con agua corriente el contenido del tamiz superior, con
la ayuda de una manguerilla evitando salpicaduras.
3. Del tamiz
de 38 m recoger con cuidado la interfase y vertirla en un
tubo de centrifuga de 50 ml con 25 a 30 ml de agua.
4. Adicionar con
una jeringa con manguera rígida acoplada 20 ml de solución
de sacarosa 72% con Tween 80 al 2%; de manera que la solución
quede por debajo del material suspendido en agua. Equilibrar los
tubos y centrifugar durante 5 minutos a 2000 r.p.m.

5. Saque cuidadosamente los tubos de la centrifuga, cuidando de
no romper la interfase agua-sacarosa. Con la ayuda de una jeringa,
recorra toda la superficie de la interfase y un poco de esta para
recoger las esporas que no atravesaron la solución.
6. Pasar el contenido
de la jeringa por el tamiz de 38 m y lavar para eliminar
la sacarosa.
7. Recoger el
contenido del tamiz sobre papel filtro con ayuda de un embudo.
9. Hacer conteo
con ayuda del un estereoscopio
6.2.2. Tinción
de Raíces
o Evaluación
del éxito de la colonización
o Porcentaje de raíz colonizados
o Identificación de estructuras presentes para determinar
el estado de la colonización
Limitantes
o Las estructuras
son transitorias
o Algunos tejidos presentan dificultades (clareo y tinción)
o La posibilidad para identificar taxonómicamente
es limitada

El método utilizado para la tinción de raíces
micorrizadas es el de tinción con Azul de Tripan,
descrito por Phillips y Hayman (1970) y que el procedimiento
es el siguiente:
1. Lavar las
raíces con abundante agua corriente.
2. Cubrir las
raíces con solución de KOH al 10%.
3. En esta solución,
colocarlas al baño de María (90°C) durante
10 a 15 minutos.
4. Lavar con
agua corriente las raíces, utilizando preferiblemente
un tamiz adecuado para evitar perdidas durante el enjuague.
5. Lavado e inmersión en solución fresca de
KOH al 10% y H2O2 al 10% mezclados en proporción
1:1 (V/V). Dependiendo el tipo de raíz, se deben
dejar de 5 a 10 minutos.
6. Lavar en agua
corriente las raíces.
7. Acidificar
con una solución de HCL al 1N durante 10 minutos.
8. Decantar el
HCL. Sin lavar.
9. Adicionar
el Azul de Tripan al 0.05% y colocar las raíces al
baño de María por 10 minutos.
10. Retirar el
colorante y guardarlo en un recipiente.
11. Lavar las
raíces en agua destilada y dejarlas en reposo por
12 horas para eliminar el exceso de colorante.

12. Montar en lamina y laminilla, 10 raíces de más
o menos 1 cm de largo cada una.
13. Observar
al microscopio.
Metodologías
Moleculares aplicadas a la investigación en HMA
La diversidad de
hongos MA no ha sido investigada intensivamente a pesar de que
se ha encontrado que la presencia de micorrizas presenta una relación
directa con la diversidad florística y los ciclos de carbono
y fósforo en comunidades naturales. Esta situación
se explica por la gran dificultad que implica la identificación
de hongos MA, aunque la morfología de las esporas ha sido
usada con propósitos de identificación, esta debe
ser realizada a partir de cultivos puros (a partir de una sola
espora) proceso que es lento e impredecible ya que es posible
que las esporas extraídas no sean viables.
Por estas razones,
los métodos moleculares pueden ser útiles en la
identificación de especies. La reacción en cadena
de la polimerasa (PCR) permite amplificar DNA de una sola espora,
y las técnicas basadas en PCR han sido utilizadas para
amplificar DNA a partir de hongos MA e identificar materiales
colectados incluso al nivel de especie. Los requerimientos de
cualquier método molecular aplicado a la investigación
de la diversidad y ecología de hongos MA son que estos
sean reproducibles usando DNA de una sola espora de hongo MA,
rápidas, fáciles y suficientemente económicas
para permitir el trabajo de muchas muestras.
Aunque se ha asumido
por mucho tiempo que no existe ningún tipo de especificidad
en la interacción hongo-planta, el conocimiento de la dinámica
poblacional de micorrizas en ambientes naturales puede llevar
al entendimiento de estas interacciones, lo que permite un mejor
uso de este tipo de asociaciones naturales en especial en sistemas
agroculturales.

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* Investigadora
Programa Nacional de Recursos Biofísicos ,CORPOICA
Reg. 1 |